La parte más bonita del día es cuando me pierdo en tu cuarto. Y es que mentiría si dijera que no te echo de menos cuando me faltas más de dos días. Lo bonito de las costumbres es que son para mucho tiempo y yo solo espero que los días en tu casa con esas peleas en el sofá y las mariposas en el estomago sean mi nueva costumbre.
Porque he aprendido a quererte aunque tu creías que no lo lograría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario